El Rector presidió, por la tarde, la Santa Misa; en su homilía, animó a los seminaristas a preguntarse con valentía la pregunta clave de la vida: “¿Qué quiere Dios de mí?” y a ser capaces de responderle con generosidad. Terminada la solemne celebración eucarística, en la que junto al Rector concelebraron el formador y el director espiritual del Seminario, todos compartimos una exquisita cena.